Primero debemos saber que el plomo es un metal, de color gris, puede ser brillante cuando es cortado pero se vuelve gris mate cuando se oxida, ya que esto pasa con mucha rapidez, es maleable y su punto de fundición es a 327º de temperatura generando vapores de alta toxicidad, y es por ser toxico es que en la mayoría de industrias donde es utilizado se han buscado alternativas a este, ya que su peligrosidad reside en que es capaz de acumularse en nuestro organismo, al ser inhalado o ingerido, e incluso al entrar en contacto con la piel o mucosidades, ya sea directamente o de manera accidental
La intoxicación con plomo es difícil de diagnosticar ya que aparenta cuadros clínicos comunes a otras enfermedades y los efectos son una sucesión de diversos síntomas. Los síntomas aparecen como consecuencia de una intoxicación crónica (por un contacto o exposición continuada en el tiempo) o por una intoxicación accidental de gran cantidad.

El plomo se acumula en el cuerpo e inhibe las enzimas básicas necesarias para la producción de sangre, de modo que el primer síntoma sea la anemia que se manifiesta por fatiga, taquicardia, vértigos, mareos, etc. En casos mas graves aparecen afectaciones neurológicas como la encefalopatía y por encima y en casos extremos se pueden ver afectados los órganos digestivos con graves trastornos. El hígado y los riñones también sufren considerablemente por este tipo de intoxicaciones.
Por lo que para evitar acumular plomo y llegar a intoxicarnos con plomo debemos evitar poner las copas en la boca, no tocarnos los ojos, la nariz o la boca, cuando manipulamos las copas, evitar tocar las zonas en que han impactado las copas ya que quedan residuos de estas, lavarse las manos después de haber manipulado copas, no comer o beber mientras estamos manipulando las copas sin antes lavarnos las manos, al almacenar las copas y demás municiones también debemos tener precauciones, como mantenerlas fuera del alcance de los niños, mantenerlas alejadas de los alimentos.
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